LOS ORDENES DEL AMOR


Es AMOR lo que fluye en los sistemas familiares. A veces desordenado generando sufrimiento, pero siempre AMOR.

 

Estos ordenes actúan como una consciencia del sistema familiar que se antepone a cualquier necesidad, voluntad, dicha, infelicidad o circunstancia del individuo.

 

LA PRIMERA LEY ES LA DE PERTENENCIA

 

 

Cada miembro de la familia tiene el derecho y pertenece a la familia. Este derecho de pertenencia implica que todos y cada una familia sean quien sea y hayan hecho lo que fuere en toda su extensión tiene el mismo derecho a pertenecer y ocupar su lugar ya que la Conciencia Familiar no acepta exclusiones.

 

Desde el Instante de la procreación nace el VINCULO entre los padres y el niño. Lo esencial de ese vinculo es que existe aunque no lo queramos. Existe entre todos los miembros del mismo clan pero es fortísimo entre padres e hijos.

 

Así pues al nacer nos vinculamos y pertenecemos a nuestra familia, esa simple afirmación de pertenencia parece algo tan obvio y lógico, pero no resulta tan sencillo ya que desgraciadamente son muchos los familiares que quedan a menudo excluidos, olvidados, o han sido despreciados y juzgados como Ovejas Negras o apestados.

 

Alguna veces, ciertas personas del clan son excluidos por alguna razón dolorosa o vergonzosa. Por ejemplo, un niño que murió a temprana edad. Por el dolor que genera, sus padres prefieren hacer creer que lo olvidaron. O un padre que cometió un crimen.

 

 

De modo que los excluimos... por dolor o vergüenza.


En este caso el sistema busca equilibrarse y regido por esta ley de conservación se va a encargar de preservar su integridad de modo que un miembro de una o varias generaciones posteriores retoma el asunto pendiente, se vincula con la persona que fue excluida y repite su destino. Es una manera de honrarlo.

 

Y este es el origen de lo que parece repeticiones de destinos en algunas familias: Suicidios del tatarabuelo, el abuelo y después del nieto. Soriasis, Diabetes que padece el padre, la hija y la nieta.

 

 



LA SEGUNDA LEY ES LA DEL ORDEN

 

La segunda ley es de la jerarquía, el Orden, en la que se observan las prioridades que van a tener unos individuos sobre otros, como:

 

 

Los ancestros son más grandes que los padres y los padres lo son más que los hijos; Quién ha venido antes tiene prioridad y tiene más derecho que aquellos

  • ¿Me sitúo como el grande, con más derechos y al que se debe  respeto con respecto a mis hijos?
  • ¿Cargo a mis hijos con asuntos que solo me corresponderían llevar a mí?
  • ¿Veo a mis padres como los grandes y a mis abuelos comos grandes de mis padres?

O prioridades de unos sistemas familiares sobre otros como el sistema formado actualmente por una pareja y sus hijos sobre el sistema de nacimiento, de origen de dicha pareja.

 

¿Doy la prioridad a mi pareja y mis hijos o la doy a mis padres y hermanos?

 

Para formar un nuevo sistema, se debe dejar el anterior, u en este caso, el sistema actual debe tener prioridad sobre el anterior. Si un persona le da más importancia a sus padres o hermanos que a su pareja, las posibilidades de éxito en la relación son limitadas.

 

Bert Hellinger dice que lo que ayuda a alcanzar la felicidad, es que cada cual esté en el lugar que le corresponde.

 

Que los padres ocupen el lugar de los padres y que los hijos ocupen el lugar de los hijos. En este sentido se dice que los padres son los grandes frente a los hijos que son los pequeños. Y en la pareja, que sean igualmente adultos, es decir, iguales y situados hombro con hombro.

La mujer que de niña sintió que le faltó su madre, por muerte prematura o por ausencia afectiva, inconscientemente busca a la madre en su hija.

Cuando a un hijo se le mira como si  efectivamente tuviese que hacer la función del padre  o afectivamente ocupa el lugar del esposo ausente, existe un desorden dentro de la familia. En otras ocasiones toma el lugar de la pareja invisible de uno de los progenitores, esos amores perdidos y anhelados que no llegaron a materializarse.

 

En algunas ocasiones  los hijos se quejan de sus padres porque se sintieron abandonados o maltratados en la infancia. Indiferentemente del comportamiento de los progenitores, los hijos recibieron la vida, el regalo más grande. Y en ese sentido lo sano es agradecer a los padres la vida que nos llegó a través de ellos, honrarles y  respetarles tal y como son,  sin pretender cambiarles. Por otro lado la responsabilidad, si hubo hechos punibles acaecidos dentro del ámbito familiar, es de los padres y con ellos queda. Los hijos no juzgan. Esa es la posición sana.

 

Otro caso sería si por ejemplo,  tengo una pareja que estuvo casada antes. En estos casos hay que respetar el orden de llegada a la vida de esa persona. Antes de mi hubo otra mujer y agradezco a esa mujer que ahora ese hombre pueda estar conmigo. Y si mi pareja tiene hijos ellos están antes que yo, simplemente porque llegaron a su vida primero.



LA TERCERA LEY ES LA DE COMPENSACIÓN

 

La TERCERA ley  es la COMPENSACIÓN en las interacciones en el sistema familiar, entre el DAR y el TOMAR de los miembros.

 

Primero llega el tiempo de recibir y sólo cuando he recibido también puedo dar.

 

Los padres dan y los hijos toman. Los padres son los grandes, los anteriores, la fuente y el flujo natural de su amor como padres es el dar. Los hijos son los pequeños, los posteriores y en consecuencia toman.

 

 

 

 

 

Primero debo tomar la vida de los padres en las condiciones en las que se me da y agradecérselo.

 

Entre padres e hijos, no podemos compensar haber recibido la vida a través de los padres. Por ello, el modo que tiene el sistema de equilibrar eso que hemos tomado es: una generación da y la siguiente toma, y lo que recibe lo pasa a la próxima generación.

 

Entre hermanos mayores, los mayores dan más a los hermanos pequeños y ellos suelen compensar ocupándose algo mas de los padres cuando son mayores.

 

En la pareja se da una relación entre iguales. Si se mantiene el equilibrio la relación funcionará. Si alguien entrega demasiado, la otra persona tiene entonces la sensación de que nunca podrá igualarlo y ese sentimiento destruye la relación.

 

Estos principios se construyen de manera inconsciente y se repiten una y otra vez en los diferentes sistemas, gracias a la lealtad y al amor que tiene la persona con su familia.

 

Estas reglas no deben entenderse como conceptos formulados por alguien que quiere inventar una teoría más. Tiene su origen en la observación de los fenómenos que ocurren y los resultado a que conllevan. Existe por encima del individuo y su voluntad.

 


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